jueves, 18 de enero de 2018

XVI

"Lo que es un error es vivir. Recién nacidos deberíamos suicidarnos"

Porque para qué el resto. El pesimismo existencial llevado hasta sus últimas consecuencias es eso: pasar del reconocimiento teórico de la validez del suicidio al hecho. Pero ni así.



El resquicio
del reflejo negro
que nos mira siempre.
Que nos empuja,
nos alimenta,
nos escucha,
nos habla
y nos da un placer
tan cálido como incomprensible.

Ese siempre infravalorado sentimiento
de desvanecernos,
de ser por encima del ser
y de no situarnos
en nuestro contexto.
Dejar de existir
en tanto que dejar de proyectar expectativas.
Nada.

Nada al entender lo absurdo.
Nada.
No queda nada,
aún en el consuelo de comprender
que nunca hubo nada
es descorazonador asumir
que ya no hay nada.
Ni expectativas.
Nada.

Pero algo hay.
Pereza,
apatía,
cobardía.
Aferrarse a la vida
tras esta comprensión
es
simplemente
aferrarse a tu propia incapacidad
para ser coherente.
A un paso de la nada,
no hay nada.


martes, 9 de mayo de 2017

XV

Siempre que hemos roto un cristal, hemos llegado con uno nuevo, pero ni de coña encajaba igual. Sí que reflejaba algo, pero solo era luz propia. Ni más ni menos. De la que no es suficiente.

Y sí, había una inocencia a la que aferrarse, pero era limitada y no cabíamos los dos. Nunca fuimos capaces de encajar las piezas. Y lo teníamos todo, estaban ordenadas. Pero nada. Siempre nos caíamos encima del castillo de arena que habíamos creado.

Qué fluidez tenemos para decirnos verdades a medias... para forzar encuentros que no lo parezcan y sustituirnos de mala manera.

viernes, 16 de diciembre de 2016

XIV

Se nos va el tiempo
en este constante olvidarnos.
Pero no es tan problemático,
al fin y al cabo
en esto consistimos.

En esperar las condiciones
para empezarlo todo.
¿Podríamos crearlas nosotros?
Sí.
Pero es fatigoso y,
de hecho,
contraproducente.

Si con x fórmula
de lugar,
año (siquiera década),
y situaciones
es no;

quizá con y fórmula
de lugar,
año (siquiera década)
y situaciones
sea sí.

Quién sabe.
Es esta constante incertidumbre
la que fija el hilo.
La que lo deja todo atado
y bien atado
para que vengan otros "nosotros"
(mejores estrategas, seguramente)
y lo desaten.



jueves, 4 de agosto de 2016

XIII

Quizá es el momento de entender que no hay nada más allá
del cosquilleo ese del que te hablo a veces.
Que no se puede exteriorizar con palabras
pero que tampoco es necesario.
Que puedo intentar encuadrarlo en tal o cual contexto
o darle doscientas vueltas para ponerle un nombre
pero que al final todo se resume en esas expectativas
que me guardan tus labios.
Que me encanta cuando hago el tonto intentando
poner palabras a lo nuestro y tu respuesta es
besarme mucho.
No sé.
Tengo pocas certezas (tampoco las busco)
en mi vida y creo que la mayor de todas eres tú.
Y es curioso porque vives en mí
como una incertidumbre constante que da de sí
hipótesis, posibilidades y proyectos de cinco minutos.
Pero eres esa certeza.
Eres esa verdad que solo puedo entender yo.
Y me gusta que sea así porque si alguien fuera capaz
de sentirlo así
dejaría de ser nuestro.
El nosotros que se ve desde muy lejos
pero que solo se escucha desde dentro
y con mucha atención.
Y soy consciente de que escribir esto
solo es moverme en los alrededores
y nunca en las posiciones centrales de las ganas
de besarte cada noche desde 2012.
Pero lo prefiero así.
Prefiero estos momentos de recorrido exterior
porque me permiten viajarte cuando estamos juntos.
Y ojalá nunca te llegue a entender del todo.
Ojalá siempre seas incertidumbre y dudas
para poder redescubrirte algún lunar,
alguna reacción, alguna risa, algún silencio
o alguna caricia.
Quizá es el momento perfecto para entender que
encajarte todos los días de mi vida en un puzzle que
se multiplica sistemáticamente es la mejor forma
de quererte.
Ojalá nunca nos podamos describir del todo.
Porque más allá de las vueltas que le de
nunca habrá una mejor definición que la que me diste aquella vez:
somos tú y yo.

miércoles, 3 de agosto de 2016

XII

Cuando labios de menta y
cuando labios de tabaco.
Cuando nos recuerdas y
cuando nos imaginas.

Nunca igual
pero siempre así.
A ti.

jueves, 21 de julio de 2016

XI

Podría ser
que la inagotable casualidad
te pusiera delante
de ti misma.

Podría ser
entonces que te miraras
como te he mirado
siempre.

No sé.
Será la posibilidad
de encontrarte en otra ciudad
algún día.

O la promesa
que nunca hemos dicho
pero que los dos
nos hemos hecho a nosotros mismos.


domingo, 17 de julio de 2016

X

La única posibilidad
sana
y factible
y real
de perderte
sería el absoluto
convencimiento
de que vamos
a volver a
encontrarnos.